Análisis de textos

 

Relectura de textos clásicos del budismo: un análisis para la igualdad de género

En estos primeros meses del 2016 hemos examinado dos textos clásicos fundamentales en el budismo tibetano:

Las 400 estrofas del Camino Medio, de Aryadeva (siglo III).
Bodhicharyavatara, de Shantideva (siglo VIII).

Aryadeva fue discípulo del gran maestro indio Nagarjuna y es uno de los principales representantes de la escuela Madhyamaka (Camino Medio). Al igual que Shantideva, fue monje y profesor en el monasterio indio de Nalanda. Hemos analizado estas dos traducciones:

(1) Aryadeva’s Four Hundred Stanzas On The Middle Way. Traducción de Ruth Sonam, con comentarios de Geshe Sonam Rinchen (Shambhala Publications).
(2) El tratado llamado de las 400 stanzas. Traducción de Upasaka Losang Gyatso.

Bodhicharyavatara o Bodhisattvacharyavatara (“Guía para la práctica del Bodhisatva”), de Shantideva, es un compendio de las enseñanzas y prácticas más importantes del budismo Mahayana. Se han analizado las traducciones más reputadas de este texto:

(1) Bodhicharyavatara. Traducción de Lama Djinpa (Dag Shang Kagyu).
(2) La práctica del bodhisatva. Traducción de Padmakara (Ediciones Dharma).
(3) No hay tiempo que perder. Pema Chödrön. Traducción de Alfonso Taboada (Ed. Rigden).
(4) La marcha hacia la luz. Traducción de Dokusho Villalba (Ed. Miraguano).
(5) A guide to the Bodhisattva way of life. Traducción del sánscrito y del tibetano de Vesna A. Wallace y B. Alan Wallace (Ed. Snow Lion).
(6) A guide to the bodhisattva’s way of life. Traducción del sánscrito y tibetano de Stephen Batchelor (Library of Tibetan works & Archives – Dharamsala).

Los dos textos están dirigidos a la comunidad monástica de hombres. La mayor parte de las referencias a las mujeres están, en el caso de las 400 estrofas, en el capítulo III, y en el caso del Bodhicharyavatara, en los capítulos V, VI, VIII y X.

Las referencias a las mujeres se centran en prácticas y perspectivas que buscan rechazar y eliminar la atracción y el deseo sexual hacia las mujeres. Las mujeres son vistas en general como cuerpos y objetos de deseo o como seres a los que no se debe enseñar el Dharma o, si se les enseña, van acompañadas de hombres. Se suele rogar para que tengan un renacimiento como hombres o para que las monjas no se peleen y vivan en armonía.

Aryadeva recuerda, en todo caso, que los elementos o la conciencia interna no son ni masculinos ni femeninos ni neutros y que, por lo tanto, los hombres no deben pensar por ignorancia que la conciencia o los elementos son masculinos (estrofas 226 y 227).