Arte dhármico

Durante los primeros meses de 2016, en la comisión de arte dhármico hemos estado pensando en ofrecer una actividad a nivel externo. Hemos ideado un taller titulado “Arte dhármico, emociones y antídotos” que se hará en el futuro y en el que se trabajarán las emociones de las que habla el budismo (orgullo, envidia/celos, apego/deseo, ignorancia/estupidez, codicia/mezquindad e ira/odio) y sus respectivos antídotos (ecuanimidad, alegría, compasión, sabiduría, generosidad y paciencia). Pensamos que en este taller podemos hacerlas conscientes (tarea que tiene mucho que ver con la meditación) mediante un trabajo con las artes. Creemos que podemos trabajar cada emoción de forma no verbal (con las artes plásticas), corporal (con el baile) y verbal (con la escritura).

Sin embargo, hemos llegado a la conclusión de que antes de organizar una actividad externa tenemos que conocernos mejor entre nosotras como grupo, por lo que tenemos la intención de hacer “laboratorios”, es decir, generar espacios donde experimentar con nuestras propias propuestas de arte dhármico. Pueden ser espacios en los que todo el mundo aprenda y a la vez nadie enseñe en el sentido estricto de la palabra.

Para el próximo encuentro vamos a proponer un taller de arte dhármico en la naturaleza, para nosotras y otras mujeres de Sakyadhita. Será el día 12 de junio. El límite de participantes será de 10 personas. El laboratorio será una ofrenda a la práctica contemplativa y una celebración de la vida, en un contexto que pueda favorecer la creatividad, la simplicidad, la dulzura y la libertad para explorar lo que surge en el aquí y ahora. Nos dejaremos ir con apertura y daremos voz libremente al proceso interno por el que vamos a travesar. Queremos reencontrarnos con el movimiento y la quietud; las percepciones, los sentidos y la vivencia del cuerpo dentro de un entorno natural; la expresión de los cuatro elementos (tierra, aire, agua y fuego) mediante la danza; la consciencia plena en la preparación de las comidas y en el momento de comer; el caminar juntas en silencio; la belleza de los haikús resonando en nuestros corazones; el sentido amoroso de la vida, y el compartir.

También hemos decidido hacer la coordinación del grupo de forma rotativa, cambiando la coordinadora cada 3 o 4 meses, con lo que trabajaremos la transversalidad y la organización horizontal, que son tan propias de Sakyadhita y del modo de obrar de las mujeres.

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